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La historia de mi Web / Blog


La presente Web / Blog es un recopilatorio online de algunos de mis trabajos audiovisuales (Fotografías, Vídeo Clips, Documentales y Ficción), realizados en su gran mayoría en locaciones de España (Mallorca), Cuba (La Habana), USA (Florida, Miami) y Goiás (Brasil).

Los he catalogado por temas para brindar a mis visitantes una mejor experiencia de usuario en las búsquedas internas que realicen dentro del sitio. Estas son las categorías a disposición de mis lectores: Modelos, Artistas, Bodas, Quinceañeras, Tradiciones, Celebridades, Comunión, Animales, Naturaleza, Arquitectura, Cumpleaños, Ballet, Asociaciones, Artes Plásticas, Concursos, Teatros, Sociedad, Deportes, Educación, Gastronomía, Graffitis, Hostelería, Ficción y Documentales.

Mi inicio en el mundo audiovisual se remonta a finales de la década de 1970 cuando tuve en mis manos, gracias a mi padre, la primera cámara fotográfica analógica, una pequeña y excelente herramienta llamada SMENA - 35mm- (Made in URSS), y de la que guardo gratos recuerdos por su alta eficiencia y efectividad.

Más tarde ¨descubrí el fotómetro integrado¨ en otra muy buena cámara, una ZENIT, también de fabricación soviética (rusa) y entonces el salto cualitativo de mis imágenes fue inmenso pues la experimentación con las variables diafragma – velocidad ya era posible de una forma más dinámica y fácil de realizar y por ende el porcentaje de buenas fotografías logradas por cada rollo de película iba en aumento, no importaba si el negativo era ORWO, AGFA, FUJI o KODAK, al final del proceso de revelado las fotografías obtenidas eran excelentes.

A continuación llegó el turno de conocer al famoso y codiciado ¨Flash externo¨, la magia de la luz en destellos de Sol al alcance de un simple clic que produjo otro avance en mis conocimientos de este arte gracias a la experimentación que hice con fotografías a contraluz y nocturnas, los rebotes lumínicos de 90 grados contra el techo, efectos de luces y sombras al simultanear su uso con lámparas de halógeno, filtros para las lentes, trípodes y de pronto… el presagio del fin de la era analógica era ya evidente, las primeras cámaras digitales ya se colaban en el mercado y tocaba el momento de ver qué cosa era aquel artefacto que guardaba las imágenes en un disquete de 1.44mb y que podías revisar cada imagen en una pantalla incorporada a la propia cámara.

SONY MAVICA era su nombre, cuando la tuve en mis manos era tanta la emoción que no lo podía creer, aquella enigmática camarita que trabajaba con baterías tenía un funcionamiento muy elemental y la calidad de las imágenes no eran nada del otro mundo, pero el solo hecho de poder revisar cada instantánea, borrar las que no me gustaban y poder transferir las seleccionadas como buenas a una computadora era una novedad irresistible para no dejar pasar el momento, más aún cuando los nacientes Corel Draw y Photoshop permitían procesar aquellos ceros y unos, pasarlos a Power Point, Word, Page Maker u otros programas similares, imprimirlos sobre papel fotográfico, enviarlos por correo electrónico, entre otros avances tecnológicos, en fin… comencé mis andanzas por la era digital llevando en paralelo la fotografía y el vídeo, pero eso es historia para contar en otro capítulo, ya por hoy he sobre cumplido con las más de 500 palabras que pide el robot de Google para indexar esta página y que obtenga un buen posicionamiento, ya saben, los misterios del SEO.

Héctor Falagán De Cabo
Fotógrafo / Photographer - Videógrafo / Videographer
Community Manager - Webmaster
« hfilms & photography »

Licenciado en Comunicación Audiovisual en la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) del Instituto Superior de Arte (ISA), La Habana, Cuba, 2003.



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Fotografía Modelos
¨SPOT TV¨


Hugo Salazar - Festival de los espléndidos Tres Reyes Magos.

HUGO SALAZAR


Festival de los espléndidos Tres Reyes Magos.
Organizado por el diario Última Hora en el polideportivo Palma Arena.
Mallorca, Islas Baleares, España.
Domingo 11 de enero de 2015.
Fotografías por:
Héctor Falagán De Cabo | hfilms & photography.

Hugo Salazar - Festival de los espléndidos Tres Reyes Magos. Fotografías por: Héctor Falagán De Cabo / hfilms & photography.
Hugo Salazar - Festival de los espléndidos Tres Reyes Magos. Fotografías por: Héctor Falagán De Cabo / hfilms & photography.
Hugo Salazar - Festival de los espléndidos Tres Reyes Magos. Fotografías por: Héctor Falagán De Cabo / hfilms & photography.

   Toda biografía se compone de retazos de muy distintas telas que componen el lienzo de una vida: cierto aroma de leyenda, necesaria bruma que rodea la realidad; las mitologías de infancia y juventud, que acaban convirtiéndose en el Paraíso perdido; y una dosis innegable de genética, que dota de verdad a la ciencia.

   La vida de Hugo Salazar tiene todas estas cosas y algunas más. Hunde sus raíces en el epicentro del sur: la ciudad de Sevilla, la eternamente romanceada Sevilla, la de tardes de plazuela y madrugadas de taberna. Las mismas plazuelas y madrugadas en que Hugo solía, de adolescente, tocar su maltrecha guitarra, cantando sus primeros amores, descubriendo la luz de los días.

   Aquella voz quebrada hacía augurar ya entonces a un artista en ciernes cuyas tonadas pronto corrieron de boca en boca por patios y zaguanes, por el río y en Triana. Tiene también Hugo, además del aire del sur, una genealogía favorable: nació y creció rodeado de coplas y guitarras, soniquetes de piano y el ardor de las voces sureñas.

   No había rincón familiar donde no se cantara, ni reunión que no acabara en fiesta. Tocado de esta gracia, decidió andar los caminos de la música y construirse una voz, un tempo, un ritmo propio con que cantar las cosas del corazón y el mundo circundante.

   Y así echó a andar de sur a norte y viceversa, con sus afanes a cuesta. Junto a varios de sus amigos de juventud —compañeros de armas, mosqueteros de Híspalis—, fundó un grupo que causó furor entre las adolescentes allá donde cantaran. Ir a escuchar sus canciones, las propias pero también versiones de temas populares, era punto obligado de la noche sevillana, y no eran infrecuentes, al acabar la función, las interminables colas de chicas en vilo esperando un autógrafo, un gesto distraído, tal vez un beso robado a la madrugada.

   Por entonces, apenas veinteañero, la fama local de Hugo Salazar dio un salto de gigante a las pantallas de TV de manos de un conocido programa musical, Operación Triunfo, que en los últimos años ha descubierto y lanzado a algunos talentos del panorama de la música española actual. Como triunfito enseguida se ganó las simpatías del gran público, y sus ocurrencias, así como su carácter espontáneo y sincero, pero sobre todo su voz llena de matices y tonalidades en cada interpretación, fueron muy comentados y aplaudidos por el jurado y los telespectadores.

   Fruto de esta irrepetible experiencia televisiva y del aprendizaje musical junto a una serie de profesionales es su primer trabajo discográfico, que aparece en 2003 con el título de El héroe de tu vida. Encontramos todavía en él a un “artista adolescente”, en el sentido en que anda en busca de una voz propia y de una imagen personal más allá del mero “producto” de mercado. Su mucha juventud de entonces y, por qué no decirlo, su inocencia artística se sienten latir en temas como “El héroe de tu vida” o “Para siempre”, que representan la frescura y explosión de la edad primaveral; al tiempo que vemos a un Hugo más lánguido y cálido en baladas de aire italiano como “Esta rabia” o “Lo que tú quieras soy”.

   Su segundo trabajo aparece en 2005 y se titula sencillamente Hugo. Por ese tiempo el artista vive a caballo entre Barcelona y Madrid, ama y desama, viaja constantemente de un lado a otro, y sobre todo crece musicalmente en lo que se refiere a la interpretación y puesta en escena, y muy significativamente en el ámbito de la composición musical. Los temas de este disco anuncian un lento pero decisivo giro hacia una mayor madurez que se expresa al mismo tiempo en su imagen personal. Atrás queda “la edad de la inocencia”, sin por ello dejar de conceder crédito a las cosas de la vida, al amor y otros demonios, como bien reflejan los temas “Regálame tus besos”, “Por siempre mía” o “Palabras al vuelo”.

   ¨En el silencio¨, dado a conocer en 2007, refleja claramente un momento de transición en el que Hugo Salazar profundiza en el difícil arte de componer canciones —casi todos los temas del disco son de factura propia—. Refugiado en una playa de la costa gaditana, cambia bohemia por silencio, amores por guitarra, abrazos por soledad. Un deje acústico se aprecia en sus nuevos temas: “Tal vez”, “17 primaveras”, “Camino del adiós”. Su música, pues, se desnuda de la sobreinstrumentalización que venía acusando para dar prioridad ahora a las calidades de la voz, que se descubre más personal e inconfundible que nunca. También las letras, cada vez más elaboradas y sentidas, dicen ya de otra manera las cosas del corazón y del mundo, como muestra de forma ejemplar el tema “En el silencio”.

   Como parecía augurar su título mismo, este trabajo de 2007 dio paso a un tiempo de silencio en el que el artista quiso detenerse, repensar su carrera musical y aprender la oculta geometría de los vientos para ensayar rutas hasta entonces no transitadas. Nuevas latitudes, el reciente trabajo discográfico de Hugo Salazar, lanzado en septiembre de 2010, recoge el conjunto de experiencias vividas por el artista en ese tiempo planteado como un paréntesis en su carrera. Son latitudes emocionales y musicales, caminos de ida y vuelta, espacios solares y lunares entre el mar y el cielo.

   Vuelve Hugo con la misma fuerza de siempre, pero con el saber que da el tiempo de lo vivido sobre las gentes y las cosas. Los temas de este nuevo disco, todos compuestos por el artista, recorren con desenfado el mapa de los sentimientos, sin demasiadas concesiones a la melancolía ni a la cordura. Canta al amor, presente o ido, con la plena creencia del amor (“Si se irá”, “Besos”, “Nada sin tu amor”); pero al mismo tiempo ofrece una mueca irónica en el tema “Donde estaré”, tal vez sabiendo que la vida es como el mar, que todo va y viene, se aleja y vuelve. Una ironía que se torna cinismo en “Casi melancólico”, título que es un claro homenaje al afamado trompetista de jazz Chet Baker.

   Pese a las contradicciones, las propias y ajenas, Hugo retorna una y otra vez al optimismo, a lo bello de vivir con ojos inocentes, como bien expresa “En mi mundo del revés”, donde se congregan la fábrica de los sueños, la magia, la locura y el infaltable humor. Ya no sirve la inspiración, parece querer decir en “Toca hacer una canción”, donde destripa el mito de las musas y confía en el trabajo del día a día, desalentador muchas veces. El disco se cierra con un tema dedicado a Jesús Quintero, titulado “Buenas noches, buena suerte”, que supone un nuevo alegato a la aventura de la vida entendida como viaje dialéctico, encuentro con el otro, nocturnidad y misterio.

   Nuevas latitudes nos trae un aire distinto en una voz reconocible y reconocida, la de Hugo Salazar, quien regresa al escenario de la vida musical pletórico de energías y deseoso de reencontrarse con su público.

Más información sobre Hugo Salazar:
www.HugoSalazar.es

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